Entró en mi vida un verano después de un día de playa. Tengo la piel muy blanca y una sensibilidad extrema, así que rebusqué en mi botiquín alguna pomada para las quemaduras y mi madre, que siempre ha sido una gran defensora de los productos naturales, me recomendó que me pusiera el gel por toda la zona enrojecida; a las 2 horas mi piel volvió a su estado normal y a partir de ese momento siempre ha estado a mano.
Luego, con el paso del tiempo, fui conociendo otros productos en los que en su composición entraba el aloe, pero mi sorpresa fue cuando me regalaron una botella de jugo puro, su sabor era fresco y un poco picante a la vez; con el paso de los días iba tomando pequeños sorbos y descubriendo otros sabores que aporta el jugo. Poco a poco he utilizado el jugo para usos más terapéuticos pues mi interés me ha llevado a comprar literatura variada de esta planta.
Es más, personajes ilustres como Cristóbal Colón (1451 - 1506) cita : "Cuatro son los vegetales indispensables para la salud del hombre; el trigo, la vid, el olivo y el aloe. El primero lo nutre, el segundo serena su espíritu, el tercero le aporta armonía y el cuarto lo cura".
También Ghandi (1869 - 1948) cita: "Me preguntaron cuales son las fuerzas secretas que me sostienen durante mis largos ayunos. Son estas: mi firme fe en Dios, mi sencillo y frugal estilo de vida y el aloe, cuyos beneficios descubrí a mi llegada a Sudáfrica a finales del s. XIX".